
Las relaciones entre Washington y Moscú se encuentran ingresando en una nueva etapa. En la víspera de la reunión en Canadá del G8 y el G20 se reunieron en la Casa Blanca los Presidentes de Estados Unidos y de la Federación Rusa. Fue la octava sesión bilateral en quince meses, además de una docena de encuentros multilaterales, después del período de frialdad que caracterizó la relación durante la Administración Bush.
La Cumbre Presidencial presentó perspectivas de un dialogo capaz de promover avenidas de una mayor cooperación recíproca en el campo del comercio, la inversión y la innovación tecnológica. Este último aspecto sería del interés prioritario de Rusia. De Hecho, Dimitri Medvedev recorrió Silicón Valley, en California, antes de llegar a Washington. Uno de los objetivos centrales de Rusia es procurar no quedar muy retrasada en la evolución tecnológica en general. Ese fue también uno de los motores de un próximo acuerdo sustantivo entre Rusia y Francia.
Los comunicados informando del encuentro de los Jefes de Estado marcan también las diferencias existentes entre ambos países. Mientras que los voceros rusos enfatizan que la reunión permitió abordar la cuestión de la defensa antimisiles, la Casa Blanca mantiene silencio sobre la cuestión. Este punto continúa siendo uno de los aspectos más sensibles a resolver. La cancelación por el Presidente Obama del escudo antimisiles en el este de Europa no resultó suficiente desde la perspectiva rusa. Las alternativas más flexibles encaradas por Estados Unidos tampoco satisficieron a Moscú.
El otro tema en la agenda que requerirá acción por parte de Washington es el relativo a la pronta ratificación del acuerdo Start que reduce el número de cabezas nucleares en ambos arsenales. De no existir problemas sustantivos en el Congreso, ambos países deberían encarar pasos sucesivos en la reducción de los arsenales nucleares conforme el compromiso asumido en la reciente Conferencia del Tratado de No Proliferación. Sin embargo, para que ello sea posible Estados Unidos deberá demostrar mayor moderación en el tema de la defensa antimisiles.
El Congreso norteamericano deberá también ratificar el acuerdo de cooperación nuclear entre ambos países que puede ser una de las bases para resolver algunas cuestiones pendientes que permitan que se inicien las negociación multilaterales sobre un Tratado de Prohibición de Material Fisionable que es considerado esencial para detener la carrera de armamentos nucleares.
Afganistán e Irán fueron dos temas obligados. Mientras subsisten los ecos de la destitución del General McChrystal, el Presidente Obama reafirmó la decisión de llevar la guerra hasta la pacificación del país. Un objetivo que Rusia sabe que puede tener un carácter infinito en el tiempo. En el dialogo sobre Irán no pudo haber estado ausente la medidas unilaterales de Estados Unidos y la Unión Europea que desde la opinión de Moscú debilita la decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y desvaloriza el esfuerzo de Rusia al sumarse al consenso en la cuarta ronda de sanciones a Teherán.
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