
Luego de la designación del ex Presidente argentino Néstor Kirchner como Secretario General de la Unión de Naciones Sudamericanas, nos preguntamos cuáles son las necesidades estratégicas del organismo.
América del Sur plantea una serie de particularidades geográficas y de proyecciones económicas que siempre resulta útil tener en cuenta. Ocupa una superficie de 17.8 millones de kilómetros cuadrados, representa un 42% del hemisferio, un 12 % de las tierras emergidas y está habitada por un 6% de la población mundial. El 26% del agua dulce de la tierra se encuentra en el subcontinente. El Acuífero Guaraní es el más grande del mundo y con una capacidad de abastecer de agua a toda la población de la tierra por doscientos años.
La variedad de sus regiones biogeográficas abarcan las mayores selvas y bosques del planeta debido a que la dos terceras partes de su superficie se hallan entre los trópicos. Asimismo, le permite ser el granero del mundo con más de 100 millones de hectáreas de cultivos y con posibilidades geométricamente expandibles.
En materia energética posee una excelente dotación de recursos dado no solo por el petróleo, gas natural, uranio sino por una amplia variedad de flujos energéticos renovables. Estas y muchas otras características de la región, incluyendo las marítimas, dan una clara idea de una dimensión aun no explorada en su conjunto.
Justamente esas particularidades y sus necesidades propias frente al resto de América Latina dieron nacimiento a Unasur. La iniciativa se empieza a discutir entre Argentina y Brasil a fines de 1999 y va adquiriendo forma a partir del año 2000. En el año 2004, en Cusco, se decide el establecimiento de la Comunidad Sudamericana de Naciones y, finalmente, el tratado constitutivo se firma en el 2008. La Presidente de Chile fue elegida presidente pro tempore por un año. En la reciente reunión de Quito dicha responsabilidad fue asumida por el Presidente de Ecuador por un período similar.
Uno de los propósitos centrales de la iniciativa fue su enfoque prioritario en el campo de las obras de infraestructura y los mecanismos de financiación necesarios a tal efecto. El objetivo inicial estaba destinado a transformar sustancialmente el mapa de las interconexiones de América del Sur con la construcción de una extendida red de obras de viales, ferroviarias y de vías navegables, además de otras obras de infraestructura relevantes en materia energética y en el campo de las comunicaciones, capaz de generar una nueva frontera de vinculaciones y desarrollo.
Para la Argentina los ejes Norte-Sur revestían particular importancia en virtud de su ubicación geográfica. Brasil aspiraba a una profundización de los ejes Este-Oeste. Ambos enfoques lograron armonía al reconocerse que lo que se requeriría, para lograr el salto cualitativo que se aspiraba, era, en definitiva, una variedad de ejes simultáneos sobre los cuatro puntos cardinales. La constitución de un ámbito de tratamiento especifico con la asistencia del BID y la CAF, entre otros organismos financieros, puso en marcha el estudio y la selección de las obras necesarias.
La negociación del tratado constitutivo de Unasur resultó en un proceso que fue ampliando el alcance inicial de los temas que le dio origen al quedar de manifiesto otra variedad de objetivos de cooperación e integración de los Estados de la región, incluyendo los relativos a la defensa. Las Declaraciones de Cusco, como las que resultan de las distintas Cumbres de Jefes de Estado y el Tratado mismo, ponen de relieve los principios y propósitos del organismo regional en el campo político, económico, ambiental y de infraestructura. Como su relacionamiento con otros agrupamientos internacionales.
Salvo en lo que hacía a la temática de la infraestructura, muchos de los temas incorporados a la agenda de Unasur eran ya materia de consideración en lo que se denomina como el Mercosur político. Sin embargo, dicho ámbito planteaba, entre otros, la limitación de su membrecía al incluir tres tipos de países con diferente status. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en cambio, es una organización dotada de personalidad jurídica internacional e integrada por los doce Estados que componen geográficamente a América del Sur.
Los objetivos del Tratado, mencionados en los artículo 2 y 3, no incluyen una referencia específica a la temática comercial reconociendo, al no ser específicamente incluida, la responsabilidad primordial de Mercosur y Can. Sin embargo, un párrafo preambular del Tratado menciona específicamente que “la integración sudamericana debe ser alcanzada a través de un proceso innovador, que incluya todos los logros y lo avanzando por los procesos de Mercosur y Can, así como las experiencias de Chile, Guyana y Surinam, yendo más allá de la convergencia de los mismos”.
El octavo párrafo preambular pone en evidencia que los temas contemplados en la agenda de Unasur pueden tener tiempos de consideración diferenciados entre los Estados miembros al reconocer que “este proceso de construcción de la integración y la unión suramericana es ambicioso en sus objetivos estratégicos, que deberá ser flexible y gradual en su implementación, asegurando que cada Estado adquiera los compromisos según su realidad”.
Como ocurre con todos los organismos internacionales existentes, el éxito de sus acciones y la concreción de sus objetivos suelen ser el producto de la voluntad y la disposición de los Estados Miembros de alcanzar resultados concretos. Unasur se encuentra trabajando con intensidad en los numerosos y variados temas de su agenda con la intención de lograr una integración y una coordinación que cada día resulta en términos prácticos más importante.
La regla del consenso es la norma que procura acomodar las distintas visiones y aspiraciones aunque en ocasiones no deje plenamente satisfecho a ninguno. Lo relevante es la voluntad manifestada de procurar desarrollar la capacidad de encontrar las formulas que permita convivir cooperando y profundizando la integración dentro de la diversidad.
Las obras de infraestructura y la profundización de los distintos ejes sobre las cuales deben proyectarse la transformación de América del Sur debe seguir siendo un objetivo esencial de Unasur. El cambio cualitativo y cuantitativo del desarrollo regional pasa, incluyendo sus derivaciones sociales, por la puesta en marcha de esos proyectos y el diseño de nuevos que tiendan a crear una telaraña de interconexiones entre los doce Estados miembros. Las empresas argentinas se pueden beneficiar de manera muy sustantiva participando activamente en estos proyectos.
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