¿Dónde está la OEA?

La Organización de Estados Americanos (OEA) es el organismo regional más antiguo y quizás el de mayor complejidad al incluir a la superpotencia del mundo actual. Los efectos de esa presencia se han sentido a partir de la Primera Conferencia Interamericana en 1889 aunque fue más notable desde que la Carta de la OEA fuera firmada en Bogotá en 1948. Sesenta y dos años describen esa influencia como las limitaciones de la OEA en la historia turbulenta de América Latina.

Esa situación se volvió a repetir. El sabor amargo que dejó Honduras, donde los principios fueron desplazados en aras del pragmatismo, refleja que poco o nada se aprendió de la historia. El papel de la OEA en todo ese lamentable episodio fue esencialmente burocrático por usar un eufemismo amable sobre la vitalidad demostrada en la defensa de principios esenciales. Solo la insistencia y liderazgo de países como la Argentina, al presidir la Asamblea Extraordinaria, evitaron que la inactividad fuera mayor. 

Haití puede ser otro ejemplo de pasividad. Escudada en la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la OEA brilló por su ausencia. La existencia de una Operación de Mantenimiento de la Paz, como es MINUSTAH, no es argumento suficiente para observar desde la distancia y con una asistencia marginal una de las catástrofes naturales más graves sobre un Estado americano. Basta comparar el papel de la Unión Africana en algunos conflictos agudos de ese continente para ver la diferencia de comportamiento y compromiso entre los dos organismo regionales.

El único hecho positivo reciente fue la decisión sobre Cuba y no se debió al organismo en sí mismo sino a la iniciativa de quienes, como Argentina, consideraban intolerable la continuación de esa exclusión. El levantamiento del embargo y la posibilidad de reincorporación como miembro pleno, fue un acto de justicia que la inercia del organismo no lograba modificar. 

El titubeo de la OEA sobre temas políticos sustantivos puede estar relacionado con el hecho que hay un solo Estado, Estados Unidos, que aporta más de la mitad del presupuesto. Eso ya da una idea de anormalidad con consecuencias políticas. 

La Asamblea General de la OEA en Lima es una oportunidad para sentar bases renovadas para contar con un organismo capaz de defender con vitalidad los principios de la Carta constitutiva y otros documentos relevantes interamericanos. 



[Facebook] [Google]

Tags: , , ,

E-mail | Permalink | Trackback | Post RSSRSS comment feed 0 Responses

Añadir comentario


 

  Country flag

biuquote
  • Comentario
  • Vista previa
Loading