
El Reino Unido e India acordaron iniciar un proceso de cooperación en el campo nuclear. El anuncio no puede ser más inoportuno desde el punto de vista político. El tema de la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear con India es una cuestión compleja desde distintos ángulos en particular para un Estado poseedor de armas nucleares, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y tras el precario éxito de la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares.
La señal, en las actuales circunstancias internacionales, no puede ser más confusa como desilusionante. Pakistán, el eterno rival de la India y ambos con arsenales nucleares, ya enfrentaba una situación de aislamiento en el tema nuclear tras el acuerdo entre Estados Unidos y la India del 2008. La insatisfacción de Islamabad fue y es uno de los problemas centrales que enfrenta Estados Uniso en la falta de cooperación pakistaní en el tema talibán. La reciente visita de la Canciller estadounidense Hillary Clinton a Pakistán, como la información recogida en Wikileaks lo deja en evidencia. Este nuevo acuerdo de cooperación nuclear no contribuirá a mejorar el clima.
La otra cuestión que puede sufrir consecuencias, es la noción misma de la no proliferación. En momentos que se trata de encauzar la problemática del programa nuclear de Irán y que Corea del Norte vuelva a la mesa de las negociaciones para desnuclearizar la Península coreana, seguir insistiendo en legitimar la posesión india de armas nucleares no parece lo más sensato.
La Conferencia de Examen del TNP reveló también la importancia de tratar el tema de la cooperación con India, Pakistán e Israel con precaución. Muchos Estados Partes insistieron en el punto que uno de los incentivos para evitar la proliferación nuclear es, cuanto menos, limitar la cooperación con Estados no Parte del instrumento. El punto es delicado y hace a cuestiones políticas, técnicas y comerciales en particular para muchos países que se encuentra en el mercado nuclear y que integran el Grupo de Países Proveedores. De allí la necesidad de actuar con prudencia para que el fin de la no proliferación no se vea afectado por esos intereses que, aunque legítimos, podría complicar el cuadro de situación.
El paso dado por el Reino Unido no fue oportuno sobre todo cuando se encuentra en la mesa de preocupaciones internacionales un acuerdo de cooperación nuclear entre Pakistán y China que abriría una nueva caja de pandora en el campo de la no proliferación en particular teniendo en cuenta la trayectoria poco responsable de Pakistán en materia de transferencias de tecnologías sensibles.
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