Hay que salvar y lograr la absolución de Shakineh de la lapidación a la que fue condenada por un tribunal religioso iraní. Es una mujer de 43 años, madre de tres hijos, que enfrenta una horrorosa muerte por haber sido acusada de adulterio que confesó bajo tortura. Pero aún si hubiera sido culpable por haber tenido una relación extramatrimonial, la condena resulta igualmente intolerable. No importa la legislación de que se trate, sea laica o religiosa, ni el país donde se aplique, es una pena absolutamente inaceptable y merece el mayor rechazo.
La Sharia prevé esa condena como lo hizo la Biblia. En el Exodo (24:14) lo recomendaba contra el blasfemo y el Deuteronomio (22:20-21) para la mujer que no llegaba virgen al matrimonio. En ambos casos es una aberración.
La lapidación supone un acto de extrema crueldad por el cual se provoca la muerte lenta y de gran sufrimiento, sin perder el conocimiento, hasta que por los golpes la persona fallece. Se ata al reo o se lo entierra hasta el cuello para después tirarle piedras hasta que muere.
Shakineh ni siquiera fue sometida a juicio. No entendía el idioma ni supo, cuando la condenaron después de ser largamente torturada, al tipo de condena a la cual se la sometía. En el calabazo recién se entero que la palabra rajam, en farsi, significaba lapidación.
Salvar a Shakineh es hacerlo en defensa de la vida y de la dignidad de la mujer. Todos deberíamos hacer oír nuestra voz de total indignación. Infopuntual.com invita a quien lea esta nota a reproducirla para sumarse a la campaña internacional a favor de la absolución de esta mujer.
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