Los esfuerzos diplomáticos multilaterales continúan activos para evitar las derivaciones de un conflicto militar con Irán para detener el desarrollo de armas nucleares.
El Organismo Internacional de Energía Atómica se encuentra enviando una nueva misión de inspectores para intentar lo que se considera la última posibilidad de convencer a Teherán sobre la necesidad de cooperar y cumplir con las obligaciones emergente del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares.
El equipo presidido por el inspector Jefe del OIEA, Oli Heinonnen, volverá a procurar romper el hielo que se ha encontrado en anteriores misiones del organismo y que ha originado la tensión actual, cinco resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, diversas medidas punitivas, en particular el embargo de compras de petróleo por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.
Los resultados de la misión serán considerados por la Junta de Gobernadores de la Agencia internacional, integrada por 34 Estados, en su sesión del mes de marzo y, de contar con consenso o mayoría de votos, es probable que envié una recomendación al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Irán hasta ahora ha sido renuente a cooperar y la actitud ha sido de prometer espacios eventuales de dialogo con la intensión de dividir a los miembros de la Junta de Gobernadores y evitar decisiones de consenso. Incluso, han sido hábiles en mantener a Rusia, China y un número de países no alineados como Venezuela, Brasil y Sudáfrica en apoyo de posiciones flexibles.
Los datos técnicos confirman que Irán tiene un desarrollo en materia de enriquecimiento de uranio con un claro e indiscutido propósito militar. Declaraciones de autoridades iraníes confirman que cuentan con diversas plantas y que muchas de ellas han sido instaladas en ubicaciones subterráneas para evitar ataques militares. La más importante y con capacidad de producir uranio enriquecido a un grado utilizable para un arma nuclear se encuentra en las proximidades de la ciudad religiosa de Qom. Otras instalaciones similares, incluyendo de membranas utilizables para la purificación de uranio, estarían esparcidas a lo largo del país.
Un reciente estudio de Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional presidido por David Albright, asegura que las medidas disuasivas han servido para postergado las decisiones definitiva para la construcción de la bomba pero que Teherán cuenta con todos los ingredientes técnicos para completar esa construcción en el curso del 2012.
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