Francia ha decidido el retiro de los casi cuatro mil militares de las fuerzas de la coalición multilateral que operan desde hace una década en Afganistán después de la muerte de varios soldados franceses por el ejército regular afgano. Desde el 2007 se ha convertido en un hecho casi habitual que los aliados afganos, entrenados por la OTAN, ataquen o asesinen a integrantes de las fuerzas de Estados Unidos y del resto del componente multilateral, en una clara demostración que la ocupación no es aceptada mayoritariamente por la población. No se trata solo de los Talibanes.
Las relaciones entre el nuevo ejército afgano y el contingente de la coalición multinacional son muy pobres tanto a nivel de conducción como de tropa. Las operaciones conjuntas han sido canceladas por conflictos de convivencia graves que han originado diversos enfrentamientos. Mientras las fuerzas occidentales aluden a la deslealtad y desconfianza que representa trabajar con las unidades afganas, los integrantes del Ejército Nacional Afgano argumentan discriminación y malos tratos por parte de los aliados de la coalición.
La situación plantea, entre otras cuestiones, serias dudas sobre la capacidad militar del ejército afgano para reemplazar a las fuerzas norteamericanas una vez que inicien la retirada en el año 2014. En gran medida el tema pasa por un clima de desconfianza sobre la lealtad de las tropas afganas y un creciente clima generalizado de resistencia a la guerra junto con una mayor aceptación general de los talibanes. El temor a los talibanes y a su régimen ultra religioso es menor que a la ocupación misma. La anunciada democracia tampoco es un valor apreciado por la población en particular cuando las tropas multilaterales apoyaron el fraude electoral promovido por el Presidente Hamid Karzai.
El video de la semana pasada en el que un número de soldados norteamericanos se encontraban orinando sobre talibanes muertos refleja el grado de desprecio que ha caracterizado a la presencia de las tropas multinacionales en Afganistán. Todo indicaría que esa atmosfera de hostilidad y desprecio reciproco no tiene retorno.
El asesinato de los cuatro soldados franceses por un militar con el uniforme del Ejecito Nacional Afgano fue la gota que rebalso el vaso. España también ha anunciado el retiro de sus fuerzas aunque los motivos, en ese caso, están más relacionados con las necesidades de ajuste económico impuesta por el Presidente Mariano Rajoy.
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