Las relaciones entre la OTAN y Rusia siguen en un carril complejo de malas interpretaciones mutuas y reproducen el pobre dialogo político actual entre Washington y Moscú.
Los principales conflictos internacionales son rehenes de ese cuadro de enfrentamiento. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se encuentra virtualmente paralizado e incapaz de adoptar decisiones para poner fin a la grave situación humanitaria en Siria como a la proliferación nuclear iraní. Resoluciones en ese sentido contarían con el veto de Moscú.
La frialdad de esa relación se ha visto agravada desde el aumento de las críticas norteamericanas de fraude en el reciente proceso electoral ruso junto con declaraciones poco diplomáticas del nuevo Embajador de Estados Unidos que ponen en evidencia un cuadro bilateral preocupante. Para Rusia la tensión se origina con el escudo de misiles que Estados Unidos y la OTAN han emplazado en Europa Central y en el Mar Mediterráneo que, a su juicio, apunta al territorio ruso a pesar que la OTAN ha aclarado reiteradamente que solo están dirigidos contra Irán.
En cambio, para Estados Unidos el enfriamiento de la relación es consecuencia de la actitud de bloqueo de Rusia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para considerar con mayor dureza la situación siria como el comportamiento proliferante nuclear iraní. La desconfianza esta borrando las perspectiva de cooperación y de distensión.
La situación está llevando a la cancelación de la próxima Cumbre entre la OTAN y Rusia, agendada para abril a nivel de Jefes de Estado y Gobierno que tendrá lugar en Chicago. Para dicha oportunidad estaba programa una reunión conjunta entre el Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, con el Presidente, Dimitri Medvedev, y su probable sucesor Vladimir Putin. El Secretario General de la OTAN, Anders Rasmussen, ya advirtió sobre esa posibilidad aunque expresó la esperanza que se pueda superar el actual clima de desconfianza para concretar la reunión.
El enfrentamiento ha quedado nuevamente en evidencia hoy en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas donde Rusia sigue empeñada en no asfixiar a Siria. Rusia y China siguen siendo los principales apoyos de Siria e Irán en el seno de dicho órgano.
Sin embargo, ayer en Tel Aviv el Primer Ministro y la mayoría de su Gabinete asistió a una celebración con la Embajada China para conmemorar 20 años de relaciones diplomáticas en una demostración del grado de acercamiento entre Israel y China que podría permitir una evolución del pensamiento de Beijing respecto a Damasco. No se espera que por el momento China cambie su parecer sobre Irán ya que adquiere diariamente más de 600 mil barriles de petroleo.
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