Irak ha notificado a Estados Unidos que las todas las fuerzas militares norteamericanas deben retirarse para diciembre de 2011 en un cronograma que Washington esperaba extender por un año mas bajo el argumento que Irak no estaría aun en condiciones de enfrentar eventuales amenazas externas en una referencia implícita a Irán. El Primer Ministro Nouri Maliki, sin embargo, ha insistido que la extensión no es posible bajo ninguna circunstancia y que la continuación de la presencia estadounidense podría reabrir un estado de guerra civil.
Uno de los problemas que enfrenta el Primer Ministro es la características de la coalición de gobierno integrada, entre otros, por la facción militante del sadrismo, cuyo líder de fuerte influencia pro iraní, ha señalado que la ampliación del plazo reiniciaría la resistencia con una ola de violencia en todo el país.
El equilibrio de poder en Irak es precario y la endeble democracia iraquí enfrenta desafíos muy complejos tanto en el marco interno como externo. Más de ocho meses duraron las negociaciones entre los distintos partidos políticos y facciones religiosas y étnicas para formar gobierno y el sadrismo fue el grupo que en definitiva permitió a Nouri Maliki permanecer en el poder. Siempre se supo que Moqtada al- Sadr, que permaneció en el exilio en Teherán, sería el hueso más duro para roer.
El futuro de Irak continúa siendo una incógnita una vez que las tropas de Estados Unidos se retiren definitivamente. Tampoco está claro como influenciará en Bagdad el efecto dómino de mayor libertad iniciado en Túnez y que se extendió en Egipto, Yemen, Bahrein, Libia y actualmente en Siria ni a donde se inclinara Irak en la balanza de poder regional. Irán estaría al acecho y esa sería la preocupación de Estados Unidos que no estaría dispuesto a que Irán amplié su poder de influencia en Medio Oriente.
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